Cirugía Dermatológica
Como dermatólogo, uno de los campos en que me he especializado es en la cirugía dermatológica, un campo fundamental para el tratamiento de diversos tipos de cáncer de piel, como el melanoma, el carcinoma basocelular y el carcinoma epidermoide. La cirugía dermatológica nos permite extirpar estas lesiones malignas de manera precisa y segura, minimizando el riesgo de recurrencia.
Tipos de cáncer de piel
Melanoma
El melanoma es uno de los tipos más agresivos de cáncer de piel. Se origina en los melanocitos, las células responsables de producir el pigmento de la piel. Detectado a tiempo, el tratamiento quirúrgico es altamente efectivo, pero su capacidad para diseminarse a otras partes del cuerpo lo convierte en una de las formas más peligrosas de cáncer cutáneo. Por ello, es fundamental el diagnóstico precoz y la extirpación quirúrgica.
Carcinoma basocelular
Es el tipo más común de cáncer de piel y, aunque es menos agresivo que el melanoma, puede causar un daño local considerable si no se trata a tiempo. Se desarrolla principalmente en áreas expuestas al sol y no se disemina a otros órganos salvo casos excepcionales. Requiere de extirpación quirúrgica para evitar que se expanda localmente.
Carcinoma epidermoide
Este tipo de cáncer cutáneo es más agresivo que el carcinoma basocelular y tiene mayor capacidad para diseminarse a otras partes del cuerpo. Suele desarrollarse en zonas expuestas al sol y en piel previamente dañada. La cirugía es el tratamiento principal, buscando eliminar el tumor por completo con márgenes de seguridad.
Melanoma
El melanoma es uno de los tipos más agresivos de cáncer de piel. Se origina en los melanocitos, las células responsables de producir el pigmento de la piel. Detectado a tiempo, el tratamiento quirúrgico es altamente efectivo, pero su capacidad para diseminarse a otras partes del cuerpo lo convierte en una de las formas más peligrosas de cáncer cutáneo. Por ello, es fundamental el diagnóstico precoz y la extirpación quirúrgica.
Carcinoma basocelular
Es el tipo más común de cáncer de piel y, aunque es menos agresivo que el melanoma, puede causar un daño local considerable si no se trata a tiempo. Se desarrolla principalmente en áreas expuestas al sol y no se disemina a otros órganos salvo casos excepcionales. Requiere de extirpación quirúrgica para evitar que se expanda localmente.
Carcinoma epidermoide
Este tipo de cáncer cutáneo es más agresivo que el carcinoma basocelular y tiene mayor capacidad para diseminarse a otras partes del cuerpo. Suele desarrollarse en zonas expuestas al sol y en piel previamente dañada. La cirugía es el tratamiento principal, buscando eliminar el tumor por completo con márgenes de seguridad.
Tipos de cirugía dermatológica
Utilizamos diferentes técnicas quirúrgicas para garantizar la eliminación efectiva del cáncer de piel, minimizando el impacto estético y funcional en la piel del paciente.
En nuestro centro priorizamos tanto la curación como la apariencia final de la piel, ofreciendo a nuestros pacientes los tratamientos más avanzados y personalizados para cada caso.
Cirugía de Mohs
Es la técnica más avanzada para el tratamiento de cáncer de piel, especialmente en áreas sensibles como el rostro. Consiste en la extirpación capa por capa del tejido afectado. En el propio acto quirúrgico se analiza la capa extraída con el microscopio, lo que asegura la eliminación completa del tumor mientras se conserva el mayor tejido sano posible. En caso de que la última capa extraída esté afectada por la lesión, se vuelve a pasar a quirófano a extraer una nueva, y así sucesivas veces hasta que todos los bordes estén libres de enfermedad. Es especialmente eficaz para el tratamiento de carcinomas basocelulares y epidermoides.
Colgajos cutáneos
En algunos casos, tras la extirpación de un tumor, es necesario reconstruir la zona afectada. Los colgajos cutáneos consisten en mover tejido sano desde una zona cercana para cubrir el defecto quirúrgico, preservando tanto la funcionalidad como la estética de la piel.
Injertos cutáneos
Otra técnica reconstructiva en la que se utiliza piel de otra parte del cuerpo para cubrir el área afectada tras la extirpación de un tumor. Los injertos son especialmente útiles cuando el defecto quirúrgico es amplio y no puede cubrirse con colgajos locales.